TINTAS Y ELEMENTOS COPIATIVOS
Del Tratado de
Criminalística
Autores Varios
Tomo I, Capitulo III, Tintas – Lápices
(Paginas 99 a 134)
TITExtraído
internet
grafologia.academica@gmail.com
TINTAS
FERROGALOTANICAS
Estas tintas, a diferencia de las anteriores, son verdaderas soluciones
acuosas, por lo que al realizar la escritura el líquido penetra entre los intersticios
de las fibras celulósicas, quedando aquélla en el seno del papel, por lo que su
erradicación total se torna dificultosa.
Estas tintas aparecen en el siglo VIII y durante mucho tiempo constituyeron
el pigmento escritor universal. Se fabricaban a partir de infusiones de nuez de
agallas, a las que se le agregaban sales de hierro, produciéndose así un precipitado
de tanato férrico – pigmento negro insoluble -, al que se mantenía en
suspensión mediante el agregado de un coloide protector: cola o goma arábiga.
Este método utilizado durante cientos de años, no es económico, dado que el
tanato férrico precipitado en partículas de gran tamaño, no es útil para la
fabricación de tintas, produciendo además escrituras imperfectas.
A mediados del siglo pasado se hicieron importantes mejoras en la composición
de estas tintas, que desde entonces contienen sulfato ferroso (SO4Fe), ácidos
tánico y gálico, colorante auxiliar, conservadores, coloides protectores
ácidos inorgánicos.
El colorante auxiliar tiene por fin hacer visible la escritura desde el
acto mismo de la escrituración, por cuanto el tanato ferroso, que constituye
ahora la tinta, es sólo levemente coloreado.
El primer colorante auxiliar, incorporado a la tinta por Stephens en
1836, fue el índigo, que imparte a la escritura un color inicial azul que luego
va virando al negro violáceo debido a un complejo proceso que enseguida
estudiaremos. Antiguamente estas tintas carecían de colorantes. En la
actualidad dicho colorante ha sido reemplazado por el azul soluble.
Los conservadores utilizados, cuya función es evitar la proliferación de
hongos y bacterias, son el fenol y el ácido bórico.
Los coloides protectores empleados en la formulación de estas tintas son
los mismos que se usaban antiguamente: goma arábiga o cola; su función es
impedir la precipitación del tanato férrico, manteniéndolo en suspensión.
El
ácido inorgánico, generalmente clorhídrico o sulfúrico, se incorpora con la
misma finalidad que la goma, pero el mecanismo de acción es diferente: estos
ácidos disminuyen la ionización del ácido tánico, con lo cual la concentración
del ion tanato no es suficiente para precipitar como tanato férríco:
HTn ç ======= è H+ + Tn-
3 Tn- + Fe+ + + ç ======= è (Tn)3 Fe
(ion férrico) Precipitado negro
De lo que se deduce la necesidad del agregado de un colorante auxiliar o
colorante guía, puesto que sin él la tinta sería prácticamente incolora.
A continuación se transcribe un ejemplo de composición de una tinta
ferrogalotánica, comúnmente denominadas «Tintas férricas», a secas.
Acido tánico: 11,7 gramos
Acido gálico: 3,8 gramos
Sulfato ferroso: 15,0 gramos
Acido clorhídrico al 10%: 12,5 gramos
Fenol: 1,0 gramos
Azul soluble: 3,5 gramos Agua, cantidad suficiente para 1 litro
A veces también se adiciona goma arábiga (10 gramos por litro), o glicerina,
glicol, o poliglicol, con el fin de obtener una tinta dotada de mayor fluidez.
El
contenido en hierro (Fe++) es generalmente de alrededor del 0,3% aumentando en
las tintas documentales (0,5 a 0,6%) y disminuyendo en «escolares» (0,1 %). Las
tintas para lapiceros estilográficos contienen baja proporción de hierro; por
ejemplo, la Parker Azul Permanente l0,07% ) y la Pelikan (0,27%), pero
contienen doble proporción de colorante auxiliar. Actualmente, para este tipo
de lapiceros tiende a usarse tintas a la anilina, que como luego veremos, son
neutras, por lo cual no corroen la pluma ni el lapicero.
Las tintas ferrogalotánicas, por su contenido en ácidos libres,
presentan bajo pH ten general de 1,0 a 3,1), lo que las hace corrosivas, no
sólo para el lapicero, sino también para el papel, como se puede apreciar en
documentos antiguos escritos con este tipo de tintas.
Cuando se escribe con una tinta de este tipo, la escritura tiene
originalmente color azul, merced al colorante auxiliar, puesto que el resto de
los componentes mencionados no incide en la coloración. Posteriormente va
pasando por colores intermedios, debido a complejas reacciones que enseguida
estudiaremos, hasta llegar al negro. De ahí el nombre de tintas «azul – negras»
con que también se las conoce. La evolución química que experimentan las tintas
ferrogalotánicas en la escritura, ha sido explicada por Mitchell en base a las
siguientes reacciones:
oxidación
Fe+ + ç ===== è Fe + + + (1)
ion ferroso ion férrico
reducción
HTn ç ===== è H+ + Tn- (2)
ácido tánico ion tanato
3 Tr- + Fe+ +++ ç ====== è (Tn)3Fe (3)
Tanato férrico (precipitado negro)
Una vez que se deposita la tinta sobre el papel, el oxígeno del aire
oxida al ion ferroso a férrico (ecuación 1). Este ion férrico se combina con el
ion tanato producido según la ecuación 2, obteniéndose así el precipitado de
tanato férrico, de acuerdo con la ecuación 3.
El tiempo requerido para que estas reacciones se produzcan, a partir del
momento de la escrituración, depende de muchos factores: condiciones en que se
conserva el escrito (exposición al aire, calor, humedad, luz), naturaleza del
papel soporte (encolado, acidez, etc.), uso de papel secante, etc. Por tales
razones no se les puede asignar a estas reacciones un tiempo definido, pero en
líneas generales se puede decir que el color negro de la tinta puede
visualizarse en época de verano en unos siete a diez días, y, en la estación
invernal, luego de varios meses. Para el desarrollo del color negro en toda su
intensidad se requieren varios años. Volveremos a ocuparnos de este tema al
estudiar la determinación de la antigüedad de los documentos, con la cual
evidentemente las reacciones citadas tienen particular relación.
(*)
El ácido gálico o trioxibenzoico, ampliamente difundido en la naturaleza se
extrae de la nuez de agallas, té, divi-divi y otros vegetales. Más abundante
que el ácido gálico es el ácido tánico, que se halla en los taninos extraídos
de hojas, plantas y árboles. Se extrae de la corteza del roble, zumaque, abeto,
mimosa etc., y del tronco de otras especies, como el quebracho; también de las
«agallas», excrecencia de las ramas jóvenes del roble y otras plantas,
producidas por la picadura de insectos. Nuestro país fue el primer productor de
tanino durante años, privilegio que ahora comparte con Sudáfrica, por
explotación del quebracho y la mimosa respectivamente. La segunda ventaja al quebracho
debido a que el tanino se extrae en ella de la corteza, pudiendo utilizarse la
madera para otras aplicaciones, circunstancias que no se da en el quebracho,
en que el producto se extrae por solubilización a partir del aserrín. En las
Acido tánico fórmulas se observa que el ácido (tanino) es el galoil-gálico; en
realidad, en las plantas se halla esterificado con la glucosa. Es un polvo
blanco amarillento, soluble en agua. Se usa también en el curtido de cueros, y,
en medicina, como astringente.
DEFINICION
DE TINTAS A LA ANILINA
COMPOSICION
PROPIEDADES
Son soluciones acuosas de colorantes orgánicos sintéticos, adicionadas
de productos conservadores y fluidificantes.
Si bien por su fluidez y neutralidad (pH cercano a 7) son adecuadas para
usar en lapiceros estilográficos, no poseen la permanecía de las tintas
ferrogalotánicas; sus escritos palidecen con el tiempo, razón por la cual no
son elementos ideales para la escritura de documentos. Para corregir esa falla
y hacerlas más estables, algunas de ellas contienen sales de vanadio o de
cobre.
Los conservadores más utilizados son el fenol, timol, formaldehído y
beta naftol.
Los fluidificantes: glicerina, etilenglicol, glucosa y dextrina.
Los colorantes pueden ser ácidos, básicos y directos. Generalmente se
usan mezclas de ellos, siendo incompatible la de un colorante ácido con otro
básico, puesto que precipitarían. Se citan a continuación los colorantes
usados:
a) Básicos: verde malaquita, verde brillante, violeta de metilo, azul
victoria, rodamina B, azul de metileno. Son colorantes brillantes, pero poco
estables a la luz. Se usan salificados como clorhidratos para permitir su
solubilización.
b) Acidos: azul de naftaleno, amarillo naftol, eosina, amarillo
metanilo. Son más resistentes a la luz que los anteriores. Son generalmente
azoderivados, nitroderivados o nitrosoderivados, que poseen un grupo sulfúrico
en su molécula, lo que permite solubilizarlos como sales sódicas.
c) Directos: son colorantes de elevado peso molecular, que les permite
dar soluciones coloidales. Se llaman así debido a que, en el teñido de fibras,
se fijan directamente sobre éstas, a diferencia de los indirectos, que
requieren un tratamiento previo de las mismas. Se los denomina también
colorantes sustantivos y adjetivos, respectivamente. Los colorantes directos
usados en la elaboración de tintas a la anilina son el pardo y azul de
difenilo, el rojo congo y otros.
Un grupo aparte forman los colorantes derivados de la ftalocianina,
complejos de cobre que se usan a partir de 1954. Son estables a la luz y a los
oxidantes. Su color varía del verde al azul. Volveremos a hablar de ellos al
ocuparnos de las tintas de bolígrafos, en las que juegan un importante rol, y
al estudiar los problemas relativos a la antigüedad de los documentos, por el
«hito» que significa su aparición.
TINTAS
A LA ANILINA RESISTENTE AL AGUA
Para dar a las tintas a la anilina una mayor resistencia al lavado, se
las prepara en forma similar a la tinta china, vale decir, al estado de
suspensión, no de solución como las que veníamos estudiando.
Para ello el pigmento se suspende en una solución de goma laca, hecha
soluble mediante el agregado de bórax, amoníaco o bicarbonato de amonio.
En algunos casos el pigmento en suspensión va acompañado por otro/s
ácidos o básicos, en solución.
TINTAS
ALCALINAS
TINTAS
DE SECADO RAPIDO
Uno de los principales inconvenientes de las tintas comunes es que
tardan cierto tiempo en secar. Los primeros intentos para resolver este
problema consistieron en agregar al soporte, acuoso de las tintas cierta
proporción de solventes volátiles miscibles con el agua, como el alcohol, con
el fin de lograr una evaporación más rápida.
Luego se trató de acelerar el secado provocando una penetración más
rápida del líquido en el papel, para lo cual se agregaban a las tintas ciertos
agentes humectantes y sustancias orgánicas no volátiles, que al disminuir la
viscosidad del líquido producían ese efecto. Ello no dio buen resultado, puesto
que la tinta también difundía en la escritura en forma lateral, produciendo
rasgos borrosos y poco nítidos.
Finalmente se llega a las tintas alcalinas (pH 9 a 11), que al penetrar
más rápidamente en el papel producen un secado satisfactorio. Para llegar a tal
pH se ensayó el principio con carbonatos alcalinos, y por último (1927),
directamente con hidróxido de sodio. Es cierto que tal alcalinidad produce
varios inconvenientes, los que se fueron salvando con acertados agregados.
Las sales de hierro no son solubles en medio alcalino, pues precipita el
hidróxido de hierro. Por tal razón el hierro hubo de ser reemplazado por otros
metales, por ejemplo por vanadio, como metavanadato de amonio, o por cobre,
como ftalocianina. Las tintas alcalinas de color azul-negro contienen vanadio;
las tintas azules y negras, cobre.
Los colorantes que se utilizan deben ser estables en medio alcalino; se
usan generalmente colorantes ácidos.
Para que el exceso de alcalinidad no altere el satinado del papel,
llevan un coloide protector, por lo general bentonita o almidón.
Como se observa, estas tintas constituyen complejos sistemas, lo que
eleva considerablemente su precio. Por otra parte, son cáusticas, atacando la
pluma y el depósito de los lapiceros comunes. En nuestro país no se han
popularizado. Se transcribe a continuación el pH, obtenido por medición
potenciométrica, de tintas conocidas en nuestro medio.
TINTAS
DE BOLÍGRAFO
Generalmente se da como fecha de aparición de estos elementos escritores
el año 1945. En realidad es admisible que en dicha época comienza su
extraordinaria popularidad, pero debe anotarse que las primeras patentes son
anteriores. En los años 1895 y 1898 se registran en Estados Unidos las patentes
U.S. 600 y U.S. 533, respectivamente, que protegían el uso de una suspensión de
negro de humo en aceite castor.
En 1933 registró su patente en Francia, Laforest, mientras que el
húngaro Biró, que trabajaba en esa misma época no lo pudo hacer por los
acontecimientos políticos, registrándola recién en ese mismo país en 1938.
Luego se radicó en la República Argentina, en donde explotó industrialmente su
patente.
En 1943, una firma americana, la Reynolds, patentó también un lapicero a
bolilla, de funcionamiento diferente.
Esencialmente, el bolígrafo está compuesto por un tubo o depósito de la
materia colorante, que lleva en su extremo escritor una esfera rotativa, la que
al girar toma la tinta del depósito y la transfiere al papel. El diámetro de la
bolilla oscila entre 0,6 y 1,0 milímetros; ésta es de acero; el espacio libre
entre ella y su soporte es del orden de 0,01 milímetro.
El depósito o tanque contiene alrededor de 0,5 gramos de tinta, con los
que se puede escribir una línea de 1,500 a 6.000 metros.
La calidad del bolígrafo se juzga por el ángulo de escritura. El ideal
sería un ángulo de 90°, pero difícilmente un escritor escriba con un ángulo
tal. Los lapiceros ordinarios requieren un ángulo de 55 a 60°, y los mejores,
40°. Sí se escribe con un ángulo menor, el soporte de la bolilla rayará el
papel, produciendo una estría paralela a la escritura.
Las tintas para bolígrafos presentan consistencia pastosa (1); están
constituidas por colorantes disueltos o suspendidos en un soporte adecuado que
puede ser de tipo oleoso, o por alcoholes o resinas sintéticas. La materia
colorante debe ser soluble, idealmente, en el material que constituye el
soporte; por eso se tardó en encontrar un material carbonoso adecuado, que
diera un bolígrafo buen sustituto del lápiz grafítico. AI principio
predominaban los soportes oleosos (oleína, aceite castor, aceite mineral),
adicionados de éter de petróleo o benceno, pero se originaba una escritura
borrosa, por difusión de estos que, incluso, en papeles de baja calidad
afectaban el dorso del escrito.
Los soportes a base de alcoholes contienen polietilénglicol,
butilénglicol, octilénglicol. Los glicoles empezaron a usarse en 1951.
Las resinas sintéticas que se usan como soportes o solventes de estas
tintas son, principalmente, el cloruro y el acetato de polivinilo.
Con respecto a los colorantes que constituyen las tintas para
bolígrafos, debe mencionarse en primer lugar el alto porcentaje en que
intervienen en éstas: 10 a 15 %, contra 2 % en las tintas fluidas. Veremos, al
estudiar el análisis de tintas por métodos cromatográficos, que este mayor
porcentaje de colorante facilita enormemente la aplicación de dichos métodos
que, en cambio, en las escrituras realizadas con tintas fluidas no arroja,
muchas veces, resultados totalmente satisfactorios.
Como materias colorantes se utilizan generalmente mezclas, sobre todo en
los lapiceros de buena calidad. Los hay verdes (ftalocianinas), azules (azul
victoria, azul alcalino), rojos (eosina, rodamina) y violetas (violeta cristal,
violeta de metilo).
Los colorantes de ftalocianina son muy estables y brillantes. Se comenzó
a utilizarlos en 1954; su único inconveniente es su escaso poder tintóreo, por
lo cual se los refuerza en las tintas de bolígrafos con otros colorantes. Estas
mezclas hacen que, cuando se intenta sl lavado de la escritura, sólo se
consigue su cambio de color por eliminación de uno de los componentes.
Respecto del grafito como pigmento de estas tintas, en un intento de
hallar un sustituto de los lápices grafíticos, si bien hay ensayos y patentes
anteriores, su uso en forma satisfactoria data de 1954.
TINTAS
PARA ESCRITURAS SECRETAS
Estas tintas, llamadas también tintas simpáticas, son compuestos que
producen escrituras invisibles, las que deben ser reveladas mediante métodos
físicos o químicos adecuados. Siguiendo el orden trazado en el cuadro general
de clasificación de tintas, corresponde su tratamiento en este lugar debido a
que en la mayoría de los casos se utilizan para escritura manual. Su
preparación, utilización y revelado se denomina quimiocripiografía. El
diccionario castellano las define como «composición química que tiene la
propiedad que no se conozca lo escrito hasta tanto no se le aplique el reactivo
correspondiente».
Se las utiliza a veces en casos criminales, pero su uso más frecuente es
en espionaje. En el primer caso de detección de la escritura secreta suele ser
fácil; en casos de espionaje, las técnicas se han ido perfeccionando en tal
forma que en ocasiones es sumamente difícil hallar el método adecuado para
ello.
Se presenta a veces el caso de un detenido que intenta comunicarse con
sus cómplices en forma subrepticia, o el de cartas intercambiadas entre los
miembros de una organización delictiva, que han sido interceptadas en tránsito,
interesando conocer su contenido, pero sin alterarlas, en forma tal que la
carta llegue a su destinatario sin despertar sospechas. Ello implica el
revelado sin que queden signos visibles del mismo, vale decir, por medios que
no alteren el documento. Como luego se verá, aun una «escritura» con agua
altera el satinado del papel, permitiendo al experto detectarla, y también
leerla.
Los presos suelen usar como tinta simpática secreciones biológicas
(saliva, leche, orina), o productos de uso habitual (jabón, dentífrico,
medicamentos, perfumes), y jugos vegetales (limón, cebolla). Cualquier líquido
incoloro puede ser usado para producir una escritura secreta. El agua
constituye el caso límite: una escritura realizada con agua altera, como hemos
dicho el acabado del papel, pudiendo revelarse con yodo, que se fija en forma
diferencial en el surco que constituye la escritura, permitiendo su lectura.
Los líquidos biológicos se revelan por calentamiento con una plancha
doméstica caliente o con una lámpara de filamento: aparece la escritura en
color pardo claro, constituyendo un proceso irreversible, pues se trata de una
carbonización parcial de los componentes orgánicos del material biológico usado
para realizar el escrito. La saliva se revela mal por ese método, pero como
contiene una enzima que cataliza la oxidación de la tinta ferrotánica, puede
ser visualizada este tipo de escritura mediante aplicación de una solución
diluida de dicha tinta, apareciendo los rasgos en color negro sobre fondo azul
pálido.
La tinta secreta más sencilla se obtiene con una solución acuosa de
nitrato de cobalto: su uso sobre el papel queda con un color rosa muy suave, que
se disimula perfectamente eligiendo un papel adecuado. A) calentar ligeramente
el papel, la escritura se revela en un color azul; ello se debe a que la sal de
cobalto hidratada (rosal pierde al calentarla el agua de cristalización, dando
la sal anhidra (azul). Exponiendo el papel a la humedad la sal se rehidrata, y
la escritura desaparece.
Algunas tintas secretas pueden revelarse, por el contrario, humedeciendo
el papel: la escritura se hace visible por su mayor translucidez a la
observación por transparencia. Es el caso de las tintas a base de soluciones de
aceite de castor o lino en alcohol, o de nitrato de bismuto en ácido nítrico.
CLASIFICACION
DE TINTAS SIMPATICAS
En general, cualquier sustancia que sometida a la acción de otra, o de
un agente físico, produzca una reacción cromática, puede ser usada como tinta
simpática. Debe ajustarse a las siguientes condiciones básicas: a) debe ser
líquida; b) debe ser apta para la escrituración; c) debe ser revelable por
métodos físicos o químicos; d) la escritura debe ser invisible; e) el revelado
debe ser infalible; f) no debe presentar fluorescencia dentro del período de
duración estipulado para cada tinta. Respecto de este último punto, las «muy
buenas» tienen un período de duración mayor de 30 días; las «buenas», hasta 30
días; las «regulares», más de 7 días, y las «malas», menor de 7 días.
Rhodes clasifica a las tintas simpáticas en cuatro grupos:
Grupo 1: Tintas que se revelan por una deshidratación que afecta al
papel o a la tinta. Ejemplo: los ácidos fuertes, como el sulfúrico y el
nítrico. Cuando el papel es calentado, los ácidos deshidratan la celulosa,
produciendo su carbonización, lo que hace que la escritura aparezca en color
pardusco: Las sales de cobalto, antes citadas, constituyen tintas de este tipo;
el calentamiento produce la deshidratación, y ésta el cambio de color. Además
del nitrato se ha usado el cloruro y el óxido cobaltoso, mezclados con
compuestos higroscópicos (carbonato o nitrato de potasio), que retienen el agua
evitando la deshidratación del compuesto de cobalto, y con ésta el revelado
espontáneo de la escritura.
Grupo 2: Tintas que se revelan por efecto fotoquímico o por reducción.
Ejemplo: las sales de plata solubles en agua, que al ser expuestas a la luz del
sol se reducen a plata metálica. También las sustancias fluorescentes, como las
sales de quinina, revelándose las escrituras por simple observación a la luz
ultravioleta.
Grupo 3: Tintas que se revelan por la producción de reacción cromática
al ser tratadas con un reactivo químico adecuado. Ejemplos: las sales férricas
se revelan con ácido gálico; las sales de plomo con un sulfuro alcalino; el
nitrato de cobalto con ácido oxálico; el almidón con yodo. AI final de esta
clasificación reproducimos un cuadro clásico de Locard, con varios ejemplos de
este tipo de tintas.
Grupo
4: Tintas constituidas por soluciones orgánicas o líquidos biológicos, que
actúan como agentes oxidantes o mordientes. Las escrituras realizadas con
saliva, orina, leche, suero, etc., actúan como mordientes, pudiendo ser
reveladas con una solución acuosa diluida de un colorante. En el caso de la
escritura con saliva, ya lo hemos dicho, puede revelarse con una solución
acuosa diluida de una tinta ferrotánica, pues la saliva contiene una enzima
oxidante, que transforma el tanato ferroso en tanato férrico (negro).
Tintas
simpáticas (Locard)
|
Tintas |
Revelador |
Color |
|
Acido sulfúrico muy dil |
Calor |
Pardo |
|
Acido nítrico muy dil. |
Calor |
Negro |
|
Sulfato ferroso |
Acido gálico |
Negro |
|
Cloruro de oro |
Cloruro stannoso |
Púrpura |
|
Nitrato de cobre |
Ferrocianuro de potasio |
Pardo |
|
Acetato básico de plomo |
Sulfuro de sodio |
Negro |
|
Arseniato de potasio |
Nitrato de cobre |
Verde |
|
Acido oxálico |
Nitrato de cobalto |
Azul |
|
Sulfato ferroso |
Ferrocianuro de potasio |
Azul (oxid.) |
|
Cloruro mercúrico |
Agua de cal |
Amarillo |
|
Cloruro mercúrico |
Cloruro stannoso |
Negro |
|
Acetato básico de plomo |
Acido iodhídrico |
Amarillo |
|
Acetato básico de plomo |
Acido oxálico |
Amarillo |
|
Cloruro de cobalto |
Suave calor |
Azul – verdoso |
TINTAS
SIMPATICAS ESPECIALES
Son las más modernas y admiten un gran número de variables. Podemos
clasificarlas en tres grupos:
a) Tintas azoicas: Calificadas como «muy buenas», confieren a la
escritura secreta un enorme grado de seguridad. Están compuestas por una
solución de una amina aromática primaria, la que posteriormente se revela
mediante una serie de reactivos colocados sobre la escritura invisible, según
una secuencia determinada y bajo condiciones de temperatura, concentración y pH
establecidos, con lo que el escrito secreto toma coloración.
Se basa en la producción de una reacción de diazotación y copulación.
b) Tintas cromáticas diferenciales: Se trata de dos tintas diferentes:
una de ellas es una mezcla de tinta común con la tinta secreta; la otra,
simplemente, tinta común. De esta forma, (a coloración de ambas es similar. Se
escriben las constancias no secretas con la tinta común, y, las secretas con la
otra, utilizando para cada una un elemento escritor, pero ambos iguales entre
sí a los efectos de producir iguales grafías. Se obtiene así un texto visible y
homogéneo. El revelado de la escritura secreta se practica decolorando todo el
escrito, y luego aplicando el revelador específico, que hace visible solamente
la parte escrita con la tinta secreta.
c) Tintas para soportes tratados: Esta técnica utiliza dos soluciones.
Con una de ellas se trata el papel soporte, sumergiéndolo y luego secándolo, y,
con la otra, se escribe el texto. AI combinarse ambas soluciones sobre el papel
se origina la tinta secreta, la que luego es revelada con reactivo específico.
TINTAS DE IMPRENTA
COMPOSICIÓN
Existen tres tipos de impresión: 1) en relieve (tipografía); 2) en hueco
(rotograbado), y 3) en plancha plana (off set o litografía). Para cada uno de
estos sistemas de impresión se utiliza un tipo determinado de tinta: espesa
para tipografía y off set, y líquida para rotograbado.
1. Tintas tipográficas
La invención del sistema tipográfico por Gutenberg data del año 1440.
Los tipos primitivos eran de madera, luego de metales de bajo punto de fusión
(aleaciones de antimonio, estaño y plomo), hasta que en la actualidad se
utilizan tipos de caucho, baquelita, etc.
La composición de estas tintas varía según el tipo y la calidad del
papel utilizado como soporte. Las tintas para imprimir papeles de diario
generalmente están constituidas por negro de humo suspendido en un vehículo de
aceite mineral liviano. A veces se les agregan colorantes azules o violetas
para neutralizar el engrisamiento o «arratonado» del negro de humo puro.
Cuando se usan otros papeles, las tintas llevan aceites secantes y
resinas sintéticas.
2. Tintas para rotograbados
La litografía fue ideada por Senefelder en 1796 al observar que
entintando con tinta grasa ciertas piedras calizas, al pretender lavar a éstas
con agua, la tinta no se removía. Aprovechando tal propiedad entintó un grabado
confeccionado sobre una piedra, lo mojó con agua e impresionó un papel,
obteniendo una impresión más nítida y clara que las que se lograban hasta
entonces con el sistema tipográfico.
Comenzó entonces a utilizarse, para este tipo de impresión, la máquina
tipográfica común, pero sustituyendo el tipo por la piedra. Luego se fue
perfeccionando la piedra litográfica mediante tratamiento con ácidos,
lográndose buenas superficies calizas y actualmente se usan planchas metálicas
de cinc o aluminio y otras de cobre y cromo, etc. (aleaciones). El uso de uno u
otro tipo de plancha está supeditado a la cantidad de impresos a realizar,
usándose las planchas monometálicas para tiradas cortas y las polimetálicas
para las largas.
Las tintas para litografía están compuestas por negro de humo y
colorantes, sebo, cera, goma laca y jabón fundido. Tanto ellas como las de
tipografía se preparan mediante un largo proceso de amasado del pigmento con
parte del vehículo; luego esta mezcla gruesa pasa a los molinos para lograr la
perfecta pulverización y humectación del pigmento. Recién cuando se ha logrado
el estado óptimo respecto de ambas condiciones, se le agrega el vehículo
necesario para llevar la tinta a su condición de viscosidad adecuada, y se la
envasa.
3. Tintas litográficas (off set)
Para este sistema se utilizan tintas líquidas, compuestas por negro de
humo y pigmentos de diversos colores, en un soporte constituido por
hidrocarburos (xilol, toluol, benzol) y resinas.
Estas tintas, mucho más fluidas que las que se utilizan en los dos sistemas
anteriores, penetran en el soporte y se fijan en él al evaporarse el solvente.
Para ello, la superficie de las cartulinas, cartones y papeles en general que
van a servir de soportes, sufren un proceso de «encapado», para uniformar su
superficie y lograr la transferencia total de la tinta en el proceso. El
encapado es una suspensión de pigmentos en una solución acuosa proteica, que
contiene arcilla, dióxido de titanio y carbonato de calcio.
TINTAS PARA FLEXOGRAFIA
La flexografía es un sistema derivado del tipográfico, modificando dos
aspectos: utiliza tintas líquidas y reemplaza los tipos por planchas de goma
natural o sintética. Data de principios de siglo, aunque se popularizó hacia
1919. Se utilizaba sobre todo para imprimir bolsas de papel. Las tintas
iníciales eran soluciones alcohólicas de anilinas, con el agregado de goma
laca.
Con el transcurso del tiempo, al aparecer en el mercado la enorme
variedad de soportes para imprimir que ahora son tan comunes Scelofán,
polietileno, cloruro y acetato de polivinilo, aluminio, etc.), las tintas
debieron ir adaptándose a cada uno de ellos. En general se trata de negro de
humo, pigmentos y colorantes básicos disueltos o suspendidos en solventes
adecuados, con el agregado de resinas.
Los solventes pueden ser de dos tipos: alcohol y ésteres, o alcohol e
hidrocarburos.
TINTAS PARA SERIGRAFIA
La
serigrafía, sistema de impresión
empleado por los pueblos orientales para imprimir tapizados y paredes,
actualmente se usa para la impresión de afiches, «posters», cerámicas, metales,
maderas, plásticos, vidrios, telas etc.
Antiguamente, como elemento impresor, se usaba la seda; hoy se utiliza
el nylon o el acero inoxidable.
La tela se coloca bien tirante en un dispositivo adecuado y sobre ella
se coloca una película de celuloide o plástico rígido, que contiene el motivo a
imprimir. A continuación se pinta con una laca todo el borde de la película,
para obturar la trama.
Sobre el material soporte a imprimir se coloca la tela así tratada y
mediante una espátula se fuerza la tinta.
Las tintas utilizadas son generalmente opacas, y están compuestas por
dióxido de titanio, sustancias inertes, aceite de lino polimerizado, solventes
alifáticos y agentes secantes.
TINTAS COPIATIVAS
Son soluciones concentradas de material colorante, por lo que el
depósito que se asienta sobre el papel al escribir, puede ser calcado o copiado
por simple presión. Veamos un ejemplo de fórmula de una tinta copiativa:
Acido tánico; 23,4 gramos
Acido gálico: 7,6 gramos
Sulfato ferroso : 30,0 gramos
Acido clorhídrico: 25,0 gramos
Acido fénico: 2,0 gramos
Azul soluble (Schultz 539): 7,0 gramos
Glicerina o glucosa: 10,0 gramos
Agua destilada c.s.p.: 1 litro
Se observa que la composición cualitativa es similar a la de las tintas
ferrogalotánicas, pero cuantitativamente su concentración es doble, amén del
agregado de glicerina o glucosa, que actúan como humectante.
TINTAS HECTOGRAFICAS
El hectógrafo es un procedimiento simple para la obtención de copias. Se
trata de una mezcla de cola o arcilla con glicerina que presenta una superficie
suficientemente húmeda para fijar un colorante. Se pone en contacto con ella la
figura, dibujo o escrito a reproducir, que debe estar confeccionado con una
tinta especial: se usan soluciones acuosas concentradas de cristal violeta 516
o similar.
PAPEL CARBONICO
El papel carbónico convencional consiste en una fina hoja de papel o
plástico recubierto con una mezcla de aceites, ceras y pigmentos. Su manipuleo
es desagradable por lo desaseado, las copias se borronean fácilmente, y no son
satisfactorias cuando se requieren más de 10, por todo lo cual siempre se trató
de obtener un material superior.
En 1960 apareció el «solvent carbon», en el que la capa cerosa es
reemplazada por una capa esponjosa de resina, que contiene en sus poros
pequeñas gotas de una tinta semejante a la mecanográfica. AI usarla, la presión
del elemento escritor hace que la tinta sea liberada y absorbida por la hoja
destinada a la copia. Este papel tiene una larga vida, y las copias no se
borronean; las escrituras son bastante difíciles de borrar. Este papel debe su
nombre al método de fabricación, en el que la hoja soporte se cubre con una
mezcla de cloruro y acetato de polivinilo en un solvente orgánico en el que se
ha suspendido la tinta. E) solvente se evapora, dejando una capa que puede ser
manipulada mucho más satisfactoriamente que los carbónicos grasosos
convencionales.
El primer intento comercial para eliminar el papel carbónico utilizaba
hojas copiadoras coloreadas recubiertas de una cera opaca blanca. La acción del
elemento escritor o del tipo de la máquina transfiere la cera a la copia, y
expone el papel coloreado. El procedimiento no tuvo éxito debido a que la capa
cerosa era sensible al manipuleo y al calor.
Una solución práctica se obtuvo en 1951 con la introducción del papel
«N.C.R.», en el que la hoja activa está cubierta can una capa de un reactivo
químico encapsulado, y la de la copia con una arcilla de tipo especial: cuando
se presionan una contra otra, las cápsulas se rompen, y vuelcan su contenido en
la arcilla, donde se desarrolla el color.
En octubre de 1962 la compañía «3M» introdujo el «Action Paper», en el
que existen ciertos reactivos químicos encapsulados e incluidos dentro de la
misma masa del papel. Una fuerte presión rompe las cubiertas de dichos
reactivos, que reaccionan, produciendo color. Es un papel muy sensible al
manipuleo; la copia aparece en ambas fases; no puede borrarse por abrasión.
TINTAS FUGITIVAS
En la formulación de estas tintas se utilizan combinaciones de anilinas
básicas y ácidas, dado que este tipo de combinación les confiere buena
resistencia a la luz.
Uno de los métodos de impresión utilizado con ellas es el off set seco:
en tal caso el vehículo de la tinta es el aceite de lino polimerizado.
El
otro método es por rotograbado, en cuyo caso el vehículo utilizado es de tipo
acuoso.
TINTAS MAGNETICAS
Estas tintas se utilizan en documentos bancarios, en particular cheques,
porque permiten su clasificación a máquina. Están basadas en el mismo principio
que rige la grabación magnética.
En el año 1900, el físico danés V. Poulsen patentó un aparato para la
grabación de sonidos en un alambre de acero de diámetro determinado.
Posteriormente, en 1927 y 1931, se obtuvieron en Estados Unidos indudables
mejorías, hasta que en 1935 una empresa alemana fabricó un magnetófono. Durante
la segunda guerra mundial, en Alemania se fabricó un prototipo del hoy popular
grabador a cinta, el que requería velocidades exageradamente altas para obtener
buenas reproducciones.
En Estados Unidos las tintas magnéticas para uso bancario deben cumplir
ciertas especificaciones, dadas por The American Bankers Association,
consistentes en determinados requerimientos magnéticos para el pigmento, e
inducción residual para la tinta, según el uso a que están destinadas.
En su fórmula intervienen óxido de hierro, pigmentos y vehículos
oleorresinosos de baja acidez.
LAPICES
La mina da los lápices modernos está constituida por una mezcla cuyos
principales componentes son el grafito y la arcilla, que se moldea aún húmeda
por extrusión, se seca y cuece. Se aprovechan así, para lograr constituir un
elemento escritor satisfactorio, dos propiedades fundamentales del grafito: su
intenso color negro y su baja dureza.
Pasando esa mina con suficiente presión sobre el papel, la superficie
satinada de éste es suficientemente dura para que la mina se disgregue, y sus
fragmentos, adheridos sobre las fibras celulósicas, constituyan los rasgos de
la escritura. Las partículas de grafito se adhieren a las fibras
perpendicularmente a la dirección del rasgo.
En inglés se llaman a estos lápices «lead pencil» (lápiz plomo), aunque
el plomo dejó de utilizarse con tal fin hacia fines del siglo XVIII. Su uso se
justificaba al reunir ese metal las dos propiedades mencionadas para el
grafito: color y consistencia adecuados; si se pasa sobre un papel una varilla
de plomo, con suficiente presión, dejará un rasgo constituido por finísimas
partículas del metal, adheridas a las fibras celulósicas.
Existen lápices especiales, en los cuales a la mezcla de grafito y
arcilla se agregan otros componentes, tales como el negro de humo (lápices para
dibujo), y ciertos colorantes (lápices indelebles).
El estudio de documentos confeccionados mediante escritura a lápiz es
poco frecuente y, como veremos, no suministra al experto las posibilidades
analíticas que brindan las escrituras realizadas con tinta. No obstante, los
lápices contienen componentes menores, que pueden ser identificados
químicamente, y permiten distinguir las escrituras realizadas con ellos, con
suficiente precisión.
Este tipo de escrituras no está sujeto a los cambios físicos y químicos
que experimentan los realizados con tinta: permanecen prácticamente
inalteradas, no siendo posible establecer la antigüedad por métodos químicos.
No palidecen con el tiempo si son conservadas correctamente; en cambio, si son
sometidas a la fricción hoja con hoja, se van tornando ilegibles por la
abrasión que tal fricción produce.
LAPICES INDELEBLES
Llamados
también «imborrables», «copiativos» ó «lápiz tinta», producen rasgos en los
cuales el grafito y la arcilla de los lápices convencionales se hallan
mezclados con fragmentos de un colorante orgánico. Ello hace que el rasgo sea
más resistente al borrado por abrasión: de ahí el nombre de lápiz indeleble o
imborrable. Si la escritura se prensa contra un papel húmedo, parte del
pigmento orgánico es transferido a éste, obteniéndose así una copia; ello
justifica el nombre de lápiz copiativo. El colorante contenido por la mina de
estos es generalmente el violeta de metilo.






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